El peso de la insignificancia

11/25/20253 min read

Todo cuanto somos en esta vida es insignificante. Lo que sentimos, lo que percibimos, lo que creamos y lo que perdemos. Tu vida es insignificante y también lo es la mía. Lo es este blog, el dispositivo que estas utilizando para leerlo y eso que atesoras con fervor. Lo se, para ti no lo es. Para mi tampoco. Pero eso no quita que objetivamente lo sea. Somos una porción muy pequeña del universo. Aunque seamos capaces de alterar lo que nos rodea, son infinitas las fuerzas de la naturaleza y los caprichos del destino que nos superan ampliamente. Pero no es de esta insignificancia de la que quiero hablar, si no de la insignificancia de las vidas que nos rodean.

¿Cuántas personas han perdido la vida en lo que va de año que nunca conocimos? ¿Cuántas personas están en estos momentos pasando por una soledad tan profunda que solo esperan sumarse al grupo de la primera pregunta? ¿Cuántos animales matamos para mantener nuestro estilo de vida? Miles de personas y miles de animales no tienen cobijo ante la lluvia y el frío. Solo reciben rechazo y dolor. De forma continua. Cada día. Y para nosotros, son insignificantes. No porque no nos afecte, seguramente a ti te afecte como a mí, sino porque nada cambia. Ni para ellos, ni lo que nos rodea. El dolor y la pérdida, así como el cambio, son las mayores constantes de nuestra historia. Y aunque los personajes míticos no faltan, ninguno hubiera pasado a la historia sin los miles de insignificantes que los colocaron allí.

Eliminamos con mucha facilidad todo lo que nos molesta, lo que no entendemos o lo que nos asusta. Dependerá del poder que tengas el daño que podrás hacer. Tú, probablemente, simplemente mates a ese mosquito que busca comida, a esa cucaracha que te da asco o los caracoles que llegan a tus plantas. Quizás sientas compasión por su vida, pero lo haces de todas formas. Quizás solo sientas asco y ni parpadees en eliminarlos. Quizás ni siquiera los veas como seres vivos. Tú estás en posición de poder, y desde ella, eliminas lo que te molesta.

Entonces… ¿Qué pasa cuando los que molestan son nuestros pares? Cuando es una persona en situación de calle, un extranjero, una persona discapacitada o simplemente alguien diferente a ti. ¿Es la misma dinámica la que ocurre? Si tienes una brújula moral más o menos decente, muy probablemente pienses que es una locura eliminar a aquellos humanos que “molestan”. Pero la realidad nos dice otra cosa. Son infinitos los casos de personas que terminaron en la misma categoría que el mosquito, el caracol o la cucaracha. Que sistemáticamente fueron eliminadas por molestarles a alguien en situación de poder. Que su insignificancia es tan clara, que su desaparición no generó nada. O al menos nada significativo.

Hoy por las redes, y en lapsos cortísimos de tiempo, vemos claramente esto de lo que hablo. Los “grandes dolores” o las “grandes aspiraciones” que cualquier persona tiene o vive nos acribillan minuto a minuto. En una hora de scroll puedes ver perfectamente la muerte de alguien, una boda, un nacimiento, la compra de una casa, una persona de safari, alguien pidiendo colaboración y alguien mostrando su día a día. Y no te has dado cuenta, pero en esos 60 minutos atravesaste tantas emociones que todas se volvieron insignificantes. Al igual que las vidas detrás de la pantalla. Y repito, no porque no te generan nada, sino porque nada cambia. Sigues con tu trabajo, tu estudio, tu vida. Sabes que está ahí, no te es indiferente, pero tampoco tiene mucha importancia.

Ahora bien ¿Qué pasa cuando no solo somos capaces de ver toda esa insignificancia, sino que es lo único que vemos? ¿Cuándo somos plenamente conscientes que no importa que tan conscientes seamos de lo que ocurre, nada cambiará? Al menos no a gran escala. ¿Cuándo entendemos que nuestra vida no es más que un suspiro más en la eternidad y que si bien somos tan insignificantes como ese indigente o ese mosquito, simplemente tenemos más suerte? ¿Cuándo el anhelo se vuelve diminuto al lado la realidad y la esperanza solo una palabra en el diccionario? ¿Qué peso tiene la insignificancia de otros para alguien insignificante?