¿Eres creativo/a?
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Somos muchos los que al escuchar la palabra “creatividad” automáticamente pensamos en colores, pintura, dibujos, escultura. Tenemos la idea de que la creatividad es una habilidad que desarrollan, o que tienen muy desarrollada, las personas artísticas. Que si no eres bueno, o no te gusta, ni dibujar, ni pintar, ni esculpir, ni componer, no eres una persona creativa. ¿Pero es realmente así esto?
Yo siempre pensé así. Desde niña al menos. Era lo que escuchaba y para mí tenía sentido.
Ahora bien, sin darme cuenta, una parte de mí siempre anheló haber nacido con ese “sentido artístico”, esa “habilidad” o mejor dicho, esa facilidad.
Tuvieron que pasar unos cuantos años, más de dos décadas para ser exactos para que la experiencia me hablara y yo me diera cuenta de que estaba equivocada. Que la creatividad no es un don mágico que algunos poseen, es un músculo. Un músculo que todos podemos desarrollar.
Antes de seguir desarrollando con el tema quisiera nombrar dos definiciones de creativad, la primera de ellas es la que nos da Sir Ken Robinson, quien en su libro “Busca tu elemento” dice que la creatividad es «el proceso de desarrollar ideas originales que posean un valor».
La siguiente definición es de Manuela Romo, psicóloga española, quien en su libro “Psicología de la creatividad” la define como «... una forma de pensar cuyo resultado son cosas que tienen a la vez novedad y valor.»
Como verás la creatividad no está casada con las artes, ni plásticas, ni escritas. Si no que es la habilidad de crear de forma novedosa y aportando valor. Es decir, que es aplicable a cualquier área, desde las tareas del hogar hasta la organización de un depósito. Cada vez que nos enfrentamos a un problema, o un reto, nos apoyamos en la creatividad para desarrollar soluciones. Claro está que estas soluciones estarán fuertemente influenciadas por el conocimiento que tengamos, nuestra experiencia en la actividad que estemos desarrollando, nuestro carácter y nuestra disposición a equivocarnos. Todos somos creativos, unos más, otros menos, pero todos tenemos la capacidad de crear. Y si tú piensas que no la tienes, es muy probable que hayas dejado que el miedo tome las riendas a la hora de tomar decisiones.
Como personas creativas que somos, considero que deberíamos dejarnos explorar más y desarrollar más este músculo vital, útil y con exponencial capacidad de crecimiento. De esta forma, no solo iremos ganando seguridad en nuestras habilidades, también nos sentiremos más desarrollados y menos estáticos. E incluso más conectados.
En ambas definiciones se menciona el “valor”. Que aquello creado debe tener un valor además de ser novedoso. Bien, ni se te ocurra pensar que al hablar de valor se habla de dinero o de capital. Cuando se habla de valor se habla de utilidad, de satisfacción, de efectividad e incluso de realización. El valor que tiene ese resultado del proceso creativo es subjetivo. No es necesario aclarar que en un contexto profesional donde hacemos uso de la creatividad para lograr un objetivo, la medición del éxito alcanzado en dicho objetivo es parte del valor. Pero sería incorrecto pensar que solamente en dicho contextos somos capaces de encontrar valor.
Cuando creas por crear, por hobby, porque te calma, porque te entretiene o porque es cuando mejor te expresas, ya hay valor.
Personalmente, me gusta también ver a la creatividad como un superpoder. El superpoder que nos ayuda a transitar dificultades, crear aquello que necesitamos, ayudar a otros en el proceso y dejar nuestra huellita en el mundo. Nadie es igual a ti, nadie siente, ni piensa igual que tú.
EN OTRAS PALABRAS, NADIE TIENE LA CAPACIDAD CREATIVA QUE TIENES TÚ.
ÚSALA

